[...] Después me escribió unas cartas. Cosa rara. Cuando dos se quieren parecen adivinarse el pensamiento. Una tarde de domingo salió a dar una vuelta a la cuadra. No se porqué yo hice lo mismo, pero en dirección contraria y; cuando nos encontramos, sin mirarme, alargó el brazo y me dio una carta.
Decía cosas tan sencillas, que esperara, que esperara a ser más grande; anochecía, él callaba... a momentos, me miraba de una forma... y yo sentía ganas de llorar y no nos decíamos nada ... ¿qué nos íbamos a decir? ... [...]
Roberto Artl
No hay comentarios:
Publicar un comentario